En su homilia reciente en Lourdes, el Papa vino a decir que, tal cómo hacían los antiguos paganos, adoramos el poder, el dinero y las posesiones, y nos alejamos de la alegría de vivir eternamente con Dios.

Me han sorprendido estas declaraciones, ya que a esos llamados “falsos ídolos” era a los que creía que tenía la iglesia más estima.

Por no hablar de los realmente falsos ídolos que las religiones han creado a lo largo de la historia, por supuesto entre ellos con el que el Papa quiere divertirse eternamente. Ya me los imagino echandose unas partiditas de petanca.

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